Botas de cuero

botas de cueroLas botas son un tipo de calzado muy versátil que se caracteriza por ser altamente resistente y ofrecer una muy buena protección al pie, al tobillo y en algunos casos, a la pierna completa cubriendo la rodilla e incluso hasta la ingle. Este tipo de calzado originalmente sólo era utilizado para trabajos pesados, pues por el tipo de materiales con que se fabricaban eran los zapatos más adecuados para usos rudos, sin embargo, en la actualidad aunque sí ofrecen un bien nivel de protección al pie y tobillo, su uso no se limita a los entornos industriales, de construcción o trabajos pesados, como hasta hace algunas décadas. Las botas hoy en día han sido adoptadas como accesorio para complementar vestimentas casuales e incluso llegan a utilizarse en entornos formales. Esto se ha hecho posible por la gran variedad de modelos que existen y que se pueden adaptar prácticamente a cualquier entorno, lo que las convierte en un objeto de moda que además de lucir bien y dar un toque de estilo único, es bastante duradero y funcional. Como hemos mencionado, los modelos de botas que se pueden encontrar en el mercado son de lo más diversos y se diferencian tanto en diseño como en materiales utilizados en su fabricación, pero por lo regular se prefieren las botas de cuero, pues resultan más resistentes y ofrecen otras ventajas que no encontramos en los modelos de corte sintético. Es indiscutible que el mayor beneficio que podemos disfrutar al adquirir zapatos de piel es la comodidad que brinda a nuestros pies. Esto se debe a que la piel es un material blando y mucho más flexible que los materiales sintéticos, por lo que se adaptan de mejor manera a la forma del pie. Además, al tratarse de un material poroso el pie puede transpirar y el sudor es absorbido por la piel, lo que crea una sensación de frescura y ayuda a equilibrar la temperatura en los pies, manteniéndolos calientes en invierno y frescos en verano. Otra de las ventajas de la piel es que es más duradera y como por lo regular el calzado fabricado con este material no tiene costuras internas, no existen molestias de rozaduras y los riesgos de presentar heridas y ampollas disminuyen.

Los tipos de pieles adecuadas para fabricar calzado son las siguientes:

Piel de cordero.
Se caracteriza por ser una piel fina y suave. Es muy elástica por lo que se emplea para hacer forros y zapatos flexibles. Tiene poco brillo y colores muy apagados por lo que el más utilizado es el negro. Los zapatos de piel de cordero son muy cómodos y permiten mantener el calor, además absorben la humedad de los pies para mantenerlos secos del sudor durante la temporada de calor.

Piel de becerro.
Es una piel con textura aterciopelada, muy suave y casi lisa. A pesar de esta suavidad que la caracteriza es altamente resistente, lo que hace de los zapatos fabricados con ella accesorios altamente duraderos incluso cuando se exponen a condiciones extremas. Es ideal para usarse en superficies de tipo arenoso y áspero.

Pieles vacunas.
Este tipo de piel suele ser muy gruesa por lo que se pueden sacar varias capas de ella y la más utilizada en el calzado es la externa. Se caracteriza por presentar un poco de grasa, ser suave al tacto y rígida, aunque bastante maleable. Los zapatos hechos de pieles vacunas son duraderos y altamente resistentes a los esfuerzos y desgaste e incluso a la perforación. A pesar de su resistencia es una piel transpirable y elástica, lo que la hace ideal para fabricar calzado para uso diario y una gran cantidad de botas de cuero son precisamente de corte vacuno. Además de utilizarse en el cuerpo del calzado, las pieles vacunas se emplean para hacer las suelas. Esto es posible gracias a un proceso de curtido, que endurece la piel e incrementa su durabilidad sin afectar sus propiedades de transpiración, lo que hace de éste un material ideal para hacer zapatos cómodos y frescos.

Piel de cabra.
Es una piel muy fina, flexible y muy brillosa, por lo que se emplea sobretodo en zapatos de vestir. Existen de dos tipos: tafilete, que son pequeñas y de grano fino, y dóngola, de grano más gordo y después del curtido de una calidad superior, más flexible y brillante. La principal ventaja de emplear este tipo de piel en zapatos es su resistencia y acabado elegante que además es agradable al tacto.

Piel de ciervo.
Es de las pieles más flexibles y suaves que existen. Estas características la hacen muy cómoda, ya que su flexibilidad hace que se amolde perfectamente a la forma del pie. Sin embargo, presenta la desventaja de que es difícil de limpiar.

El corte de los zapatos de piel por lo regular es distinto al material utilizado para su forro y es la piel porcina o la piel vacuna la más utilizadas para forrar el calzado, ya que son suaves y transpirables. La importancia del forro radica en que es el material que está en contacto más directo con nuestros pies, por lo que influye en su transpiración y comodidad. Por otro lado, se encuentran los diferentes acabados que se le puede dar a la piel y entre los principales encontramos la piel vuelta o serraje, que es tosca a la vista pero altamente resistente al desgaste; el nobuck, que consiste en el pulido de la piel para darle un aspecto aterciopelado con lo que se vuelve más transpirable y resistente al agua; charol, de un alto brillo que se logra con la aplicación de capas de poliuretano sobre la piel. Si estás buscando botas de cuero en PARUNO te ofrecemos un extenso catálogo con modelos de la más alta calidad. Visítalo en línea y si tienes alguna duda sobre nuestros productos contáctanos, para nosotros será un placer atenderte.